Clasificación de la Gastritis ¿Cuáles son los Tipos que Hay?

La gastritis es una condición muy común que involucra la hinchazón o inflamación del recubrimiento interior del estómago: la mucosa estomacal. Las causas que desencadenan esta inflamación pueden ser variadas como infecciones, estrés, medicamentos, agentes irritantes químicos como alcohol, etc.

Cuando se trata una gastritis se busca eliminar la causa y aliviar los síntomas. De acuerdo al tipo de gastritis se iniciará un determinado tratamiento. Por ello, es importante tener presente cuál es la causa de la gastritis y dentro de qué tipo la encuadrarías.

¿Cómo se clasifica la gastritis?

Los tipos y clasificaciones de la gastritis son muy variados, dependiendo de los parámetros de clasificación que se empleen. Las denominaciones más comunes son la gastritis aguda y la gastritis crónica, sin embargo, no son las únicas.

A menudo se encuentran denominaciones como antral, erosiva, hemorrágica, no erosiva, micótica, vírica, etc. que refieren a unas características en particular.clasificacion de la gastritis

  • Gastritis erosiva y no erosiva: de acuerdo a la severidad del daño (lesión) que se produjo en la mucosa.
  • Gastritis antral, cardias, fúndica, corporal media, pangastritis: se refiere específicamente a la clasificación de acuerdo a la parte del estómago en la que se produce la inflamación.
  • Gastritis aguda y crónica: de acuerdo al tipo de células inflamadas y el tiempo de evolución de la gastritis.

Sin embargo, las clasificaciones no siempre coinciden con los casos concretos de gastritis. En la mayoría de los casos, existe una superposición entre más de un tipo de gastritis. En este artículo, utilizaremos la clasificación más común de la gastritis en aguda, crónica y gastritis menos frecuentes.

Clasificación de la Gastritis

Gastritis aguda

La gastritis aguda es uno de los tipos de gastritis más comunes. La principal características es que se presenta una inflamación de la mucosa gástrica de forma rápida e inesperada. La inflamación puede ser leve, intermedia o severa, aunque suele presentarse con más regularidad de forma profunda acompañada de hemorragias.

A su vez, el tipo de células involucradas son diferentes a las de una gastritis crónica, en este caso se infiltrarán células neutrofilas.

Es importante distinguir que el término agudo no hace referencia a la gravedad de la gastritis, sino que indica el tiempo de evolución. Las enfermedades se dividen en agudas o crónicas según el tiempo de evolución. En la gastritis aguda, por lo tanto, el tiempo de evolución es bien definido: se conoce el inicio concreto de la condición.

Una gastritis aguda posiblemente sea un episodio transitorio: debidamente tratada, la gastritis desaparecerá. Sin embargo, una gastritis aguda que no recibe tratamiento puede llegar a convertirse en una gastritis crónica con el paso del tiempo.

Los síntomas de una gastritis aguda pueden variar mucho, de hecho, no puede establecerse una serie de síntomas específicos de la gastritis aguda. Pueden ser graves como vómitos con sangre, heces con sangre, hemorragias, mareos, dolor en epigastrio, etc. Aunque también es posible que esta condición se presente asintomática (sin síntomas).

La gastritis aguda a su vez puede dividirse en la gastritis de tipo A que involucra una infección aguda por Helicobacter pylori. Y gastritis de tipo B que concierne a otras gastritis infecciosas agudas como

  • Bacteriana (aparte de Helicobacter pylori).
  • Helicobacter helmanni
  • Flegmonosa
  • Micobacterias
  • Sífilis
  • Víricas
  • Parasitarias
  • Fúngicas

Gastritis crónica

La gastritis crónica es la inflamación de la mucosa estomacal que se produce a lo largo del tiempo de forma progresiva y no es un fenómeno transitorio. El término ‘crónico’ se refiere a que se trata de una ‘enfermedad crónica’ e indica que el ‘tiempo de evolución’ es crónico y no agudo.

El tipo de células involucradas en la inflamación son generalmente los linfocitos, macrófagos, etc.

La gastritis crónica puede dividirse en dos tipos más específicos: la gastritis crónica tipo A, la cual se observa predominantemente en el cuerpo del estómago y tiene una causa autoinmunitaria. Y la gastritis crónica tipo B, la cual se observa en el antro del estómago y se refiere específicamente a la presencia de la bacteria Helicobacter pylori.

Un tercer tipo de gastritis es la denominada Química, la cual se produce por agentes antiinflamatorios, alcohol, estrés, tabaco, etc.

Los síntomas de una gastritis crónica pueden ser variados, dependiendo de la causa que la genere. Entre los síntomas pueden mencionarse dolor en el abdomen, inflamación, náuseas, vómitos, sensación de plenitud, etc.

Si la gastritis crónica no es tratada y continúa puede desarrollar inconvenientes serios de salud como úlceras pépticas e incluso cáncer estomacal.

bacteria de la gastritis

La bacteria H. pylori puede vivir sin dificultades en el ácido interior del estómago.

Gastritis menos frecuentes

El último grupo de gastritis son las denominadas ‘gastritis menos frecuentes’.

  • Linfocítica
  • Eosinófila
  • Enfermedad de Crohn
  • Sarcoidosis
  • Gastritis granulomatosa aislada

Cómo mencionamos al comienzo del artículo, la clasificación de la gastritis puede emplear diferentes parámetros, lo cual dará como resultado diferentes denominaciones.

Gastritis erosiva

La gastritis erosiva es la gastritis que se genera por la erosión de la mucosa estomacal, es decir, por la presencia de erosiones en la mucosa que recubre el estómago por dentro. Puede ser tanto aguda como crónica, se puede presentar de forma repentina en personas totalmente sanas o de forma progresiva. Suele manifestarse con hemorragias, pero salvo por ello, no se presenta casi otros signos de gastritis.

Las erosiones se presentan por lo común en el cuerpo del estómago, sin embargo, también se observan en el antro. Estas úlceras pueden ser leves o graves de acuerdo a la gravedad.

Gastritis hemorrágica

La gastritis hemorrágica o ‘gastritis hemorrágica aguda’ es posiblemente el tipo de gastritis aguda más habitual. Se trata de una gastritis aguda que presenta profundas llagas o úlceras (erosiones) en el recubrimiento gástrico que generan sangrados: de allí la denominación de gastritis hemorrágica.

Sin embargo, no siempre las hemorragias se producen por una gastritis tipo aguda, en ocasiones, las hemorragias pueden presentarse por úlceras o incluso cáncer de gástrico.

Gastritis flemonosa

La gastritis flemonosa o supurativa es un tipo de gastritis que se presenta en personas débiles, con sistema inmunológico muy debilitado, como pacientes con enfermedades crónicas, ancianos, etc.

Se presenta una infección con un cuadro de fiebre muy severo, escalofríos, adelgazamiento, malestar, náuseas, vómicos y dolor en el epigastrio. El abdomen se torna más rígido.

Para diagnosticar esta condición el especialista puede realizar un estudio radiológico, una ecografía u otra prueba que permita evidenciar las lesiones. La observación directa del estómago con una gastroscopia puede ser la mejor opción para comprobar el estado de la mucosa, tomar una muestra del pus para realizar una biopsia y comprobar el agente detrás de la gastritis flemonosa.

Con el diagnóstico obtenido, se puede iniciar un tratamiento que generalmente consiste en administrar antibióticos (clindamicina y metronidazol, generalmente) puesto que la mayoría de las ocasiones la infección está producida por Gram negativos y anaerobios.

Si el profesional lo considerada prudente, las infecciones pueden ser drenadas, tanto por una intervención quirúrgica o por una endoscopía.

Gastritis atrófica

La gastritis atrófica es una gastritis crónica en una fase más avanzada, por ello es tan común que se denomine ‘gastritis crónica atrófica’. Se trata básicamente de una gastritis crónica que presenta una ‘atrofia’ de los tejidos normales del estómago, los cuales son sustituidos por tejido nuevo, es decir, se produce una metaplasia.

La metaplasia puede ser seudopilórica, pancreática o intestinal, aunque la metaplasia intestinal es la más habitual.

La gastritis atrófica implica un proceso de inflamación de larga duración; las células encargadas de segregar ácido gástrico se destruyen parcial o totalmente.

La gastritis atrófica presenta un adelgazamiento de la mucosa estomacal y una importante pérdida de las células que producen ácido y enzimas.

En los casos avanzados, las células de la mucosa gástrica sufren cambios en su morfología que se relacionan con las células precancerosas: metaplasia intestinal.

Básicamente, existen dos tipos de gastritis crónica atrófica: la gastritis autoinmune y la gastritis multifocal. En la gastritis autoinmune los anticuerpos atacan la mucosa estomacal. La gastritis crónica atrófica multifocal, comúnmente se observa en el antro y cuerpo del estómago, la principal causa es la presencia de infección de la bacteria Helicobacter pylori.

La gastritis crónica atrófica multifocal está considerada una gastritis de riesgo puesto que se relaciona con el cáncer estomacal al presentar una atrofia profunda y metaplasia. En el caso de la gastritis autoinmune, no ocurre lo mismo. La bacteria H. pylori responsable de la gastritis atrófica multifocal está vinculada a la génesis del cáncer estomacal.

La gastritis crónica subatrófica es un tipo de gastritis atrófica pero en su etapa inicial.

Gastritis autoinmune

La gastritis autoinmune es una condición que cosiste en la inflamación crónica de la mucosa del cuerpo del estómago que conduce a una atrofia total y metaplasia. En este tipo de gastritis existen anticuerpos que atacan células especiales de los estómagos responsables de, por ejemplo, absorber la vitamina B12. Por esta razón, los pacientes desarrollan anemia perniciosa.

La gastritis autoinmune no presenta síntomas o son escasos hasta que se produce la anemia perniciosa. Para detectar la gastritis autoinmune se deberá realizar una gastroscopia y el tratamiento consiste en medicamentos más la administración de vitamina B12.

La gastritis autoinmune se desarrolla junto a otras complicaciones como

  • Tiroiditis,
  • Enfermedad de Addison,
  • Síndrome de Sjögren,
  • Artritis reumatoide.

Gastritis hipertrófica

La gastritis hipertrófica, también llamada enfermedad de Ménétrier, hipertrofia de la mucosa gástrica o gastritis hipertrófica gigante se caracteriza por inflamación y úlceras en la mucosa gástrica y el engrosamiento de esta mucosa por un sobrecrecimiento de las células que la conforman.

Los síntomas de la gastritis hipertrófica gigante son similares a los de una gastritis común: vómitos, náuseas, adelgazamiento, hinchazón.

Este tipo de gastritis está  asociada a un mayor riesgo de padecer cáncer estomacal.

Gastritis linfocítica

Esta tipo de gastritis se clasifica dentro de las gastritis no específicas. La gastritis linfocítica posiblemente posea una causa relacionada con trastornos en el sistema inmunitario. Los especialistas creen que se debe una respuesta inmunitaria a la infección por H. pylori. En casos menos frecuentes puede estar asociada a la enfermedad celíaca.

Se denomina linfocítica debido a que las células que se encuentran en el proceso inflamatorio son los linfocitos.

Los pliegues de la mucosa gástricas se observan inflamados y engrosados. En una endoscopía se puede observar erosiones y, con menos frecuencia, pápulas, las cuales también puede tener erosiones (llagas).

La gastritis linfocítica se puede dividir en dos tipos: la gastritis linfocítica aguda con erosiones y la gastritis linfocítica crónica con erosiones.

Para diagnosticar este tipo de gastritis se requiere de una gastroscopia (endoscopía para la gastritis) y el tratamiento es similar al de otras gastritis: se debe eliminar la causa que la genera. En el caso de tratarse de Helicobacter pylori se deberá administrar antibióticos y algún reductor de secreciones ácidas.

Gastritis granulomatosa

La gastritis granulomatosa es una de las gastritis menos frecuentes de tipo inespecífica. Este tipo de gastritis no se presenta independientemente, sino que acompaña a personas que poseen enfermedad de Crohn (en el 50% de los casos), Sarcoidosis, tuberculosis, amiloidosis, sífilis y otras enfermedades granulomatosas. En otras ocasiones, se puede producir al sufrir un contacto del estómago con un objeto extraño. Cuando no hay presente una causa como las anteriores, se denomina gastritis granulomatosa idiopática.

La gastritis granulomatosa consiste en la inflamación crónica del revestimiento mucoso del estómago de tipo granulomatosa. Aunque se puede presentar en cualquier parte del estómago, se observa con mayor frecuencia en el antro, donde debido al engrosamiento que genera reduce considerablemente la luz.

La gastritis granulomatosa puede presentar vómitos, náuseas, hemorragias, inflamación, dolor abdominal, anemia. Las hemorragias solo se presentarán si hay úlceras.

Para detectar este tipo de gastritis se debe practicar una endoscopía (gastroscopia) y posiblemente realizar una biopsia.

El tratamiento consiste en erradicar la enfermedad que es causa de la gastritis: enfermedad de Crohn, Sarcoidosis, tuberculosis, amiloidosis, sífilis, etc. Además, también se administrarán medicamentos para reducir la secreción de ácidos gástricos.

Gastritis eosinofílica

La gastritis eosinofílica es una de las gastritis que se clasifican como gastritis inespecífica. Se trata de una condición poco frecuente. Se observan abundantes eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco que desempeña su función en los procesos alérgicos o inflamatorios) en la mucosa estomacal, pudiendo extenderse a las diferentes capas que componen la mucosidad (submucosa y capas del tracto digestivo), incluso alcanzar las paredes musculares.

Se desconoce la causa específica (idiopática), sin embargo, debido al accionar es similar a los trastornos de orden inmunológico. En ocasiones hay una enfermedad alérgica relacionada o la presencia de parásitos, sin embargo, aún se desconocen las causas de esta condición peculiar.

Los síntomas que presenta la gastritis eosinofílica son muy variados como dolor, sensación de presión abdominal, náuseas, hemorragias, vómitos, diarreas, sensación de sentirse lleno, entre otros.

El diagnóstico de este tipo de gastritis se realiza mediante una gastroscopia seguida de biopsia a la muestra de tejido.

El tratamiento para la gastritis eosinofílica consiste en suministrar corticoides. En casos poco frecuentes, se produce una obstrucción del píloro que requerirá una cirugía.

Conclusión

La característica básica de la gastritis es la inflamación de la mucosa estomacal, sin embargo, esa es el más esencial de los rasgos de esta condición. De acuerdo a otros parámetros como la ubicación, la severidad, el tiempo de evolución, etc. los diferentes tipos de gastritis pueden tomar características muy disímiles entre sí.

Estos tipos de gastritis son algunas de las más comunes. No obstante, no son las únicas. El artículo será actualizado periódicamente.libro curar gaastritis pdf

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